Cada persona es un mundo distinto, de eso no hay duda. Si bien es cierto que la frase suena un poco “cliché”, todos hemos sido niños alguna vez, de eso nadie “se salva”.
Lo más probable es que nuestra infancia haya marcado en algún punto lo que somos hoy en día, dejando huellas que continúan vigentes.
Recordar lo que fue mi infancia me ha llenado de emoción.
En mi infancia, cuando fui de vacaciones al pueblo de mi abuelo, todo el mundo en las puertas tenía una tabla colgada que decía: “Perro diabólico en el patio”. Una vez me peleé con mi abuelo y escribí en las puertas: “Abuelo diabólico en el patio”.

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